Domingo 08 de Noviembre de 2026

+57 310 805 72 56

Noticias

⟵ Volver
Cundinamarca Octubre 28, 2026 Nacional

"EL CAPITÁN JULIÁN GUEVARA MURIÓ ENCADENADO A UN ÁRBOL"

"EL CAPITÁN JULIÁN GUEVARA MURIÓ ENCADENADO A UN ÁRBOL"
Un héroe que murió lejos de su familia y prisionero de la barbarie de las FARC. #memoria Hay muertes que no terminan el día en que se apaga una vida, ya qué permanecen en la memoria de un país como una herida abierta que todavía reclama justicia. La muerte del capitán de la Policía Julián Ernesto Guevara Castro es una de ellas. El 1 de noviembre de 1998, durante la toma guerrillera de Mitú en el Vaupés, las FARC secuestraron a decenas de integrantes de la Fuerza Pública, entre ellos estaba el capitán Julián Ernesto Guevara Castro, un hombre que pasó sus últimos años convertido en prisionero de la selva, separado de su familia y sometido a una tragedia que ningún ser humano debería padecer. Lo que vino después fue una larga pesadilla donde los días eran interminables, los meses agobiantes y años eternos de incertidumbre, de miedo y de una libertad que se alejaba cada vez más. Mientras Colombia seguía su curso, Guevara permanecía cautivo, enfrentando las inclemencias del clima, las dificultades para alimentarse, las caminatas forzadas y el sufrimiento psicológico de no saber si algún día volvería a abrazar a los suyos. Pero a su secuestro se sumó una tragedia todavía más dolorosa, una enfermedad que le apagó la vida más no la esperanza. A finales de 2005, la salud del capitán comenzó a deteriorarse gravemente. La fiebre, la tos persistente y la pérdida del apetito fueron debilitándolo hasta el punto de impedirle valerse por sí mismo. Su cuerpo ya no respondía como antes, sin embargo, según el relato de estos hechos, no recibió la atención médica que necesitaba y tuvo que continuar soportando las condiciones del cautiverio, incluso durante desplazamientos por la selva hacia el Putumayo. En medio de aquel abandono, apareció un gesto de humanidad que merece permanecer para siempre en la memoria, la del cabo de la Policía John Jairo Durán, también secuestrado, quien se convirtió en su cuidador incondicional. Durán lo alimentaba, lo bañaba cuando las circunstancias lo permitían y lo ayudaba en sus necesidades más básicas y justo cuando Julián ya no podía caminar, Duran lo cargaba sobre su espalda. ¡Pensemos por un instante en esa escena, donde un policía secuestrado, también privado de su libertad, ayuda a otro para intentar aliviar su sufrimiento en medio de la selva! Dos seres humanos atrapados por la violencia, uno luchando por sobrevivir y el otro haciendo lo posible para que su compañero no enfrentara solo el final de su vida. Mientras la enfermedad avanzaba, la libertad seguía sin llegar... entonces quién puede mirar esta historia sin sentir indignación. LA ÚLTIMA NOCHE encadenado y lejos de los suyos, el 19 de enero de 2006, John Jairo Durán se despidió del capitán Guevara y se dirigió al lugar donde lo encadenaban para pasar la noche, al regresar a la mañana siguiente, encontró una escena devastadora, su amigo de cautiverio, Julián Ernesto Guevara Castro había muerto. Su cuerpo permanecía encadenado a un árbol. Había terminado la lucha de un hombre que durante años soportó el secuestro y que, en sus últimos días, tuvo que enfrentar una enfermedad que lo consumía. No murió en su hogar, rodeado de su esposa, de su madre y de su pequeña hija. No pudo despedirse de ellos como merecía. No tuvo la oportunidad de sentir por última vez el abrazo de quienes esperaban su regreso. ¡Murió lejos de casa, en la espesura de la selva, prisionero hasta el último instante! Los demás secuestrados pidieron que les permitieran sepultar el cuerpo de su compañero, pero las FARC se negaron y se llevaron sus restos. Hasta después de muerto, el capitán continuó separado de su familia. ¡Cuesta imaginar el dolor de una madre que espera a su hijo, de una esposa que anhela su regreso y de una niña que pierde la posibilidad de crecer junto a su padre! Detrás de cada secuestrado no había solamente un uniforme, un rango o un nombre, había una familia entera condenada a vivir entre la esperanza, la angustia y el duelo. La familia de Julián emprendió una lucha para recuperar sus restos y poder darle una sepultura digna y después de varíos años de incertidumbre, el 1 de abril de 2010, sus restos fueron entregados a una comisión del Comité Internacional de la Cruz Roja, que los hizo llegar a su madre. ¡Habían transcurrido más de cuatro años desde aquella muerte en cautiverio; cuatro años en los que su familia tuvo que convivir con la ausencia, con las preguntas y con el dolor de no tener siquiera la certeza material de dónde descansaba su ser querido! Finalmente, su valiente madre pudo recibir sus restos, pero ninguna entrega devuelve los años perdidos, ninguna ceremonia reemplaza los abrazos que nunca llegaron y ninguna sepultura borra las circunstancias en las que un hijo perdió la vida. Escribir sobre el capitán Julián Guevara es enfrentarse a una de las páginas más dolorosas del secuestro en Colombia. Es recordar que detrás de cada cifra hubo personas con sueños, familias con esperanzas y seres humanos sometidos a condiciones extremas. El secuestro no fue un acto de heroísmo ni una expresión legítima de lucha, fue la privación de la libertad de seres humanos y cuando al cautiverio se suman el sufrimiento, la falta de atención médica y el trato cruel, la responsabilidad de quienes ejercieron ese poder sobre las víctimas debe ser esclarecida por la justicia. Hoy, el nombre de Julián Ernesto Guevara Castro nos obliga a mirar de frente una tragedia que no debió ocurrir. A su madre, a su esposa, a su hija y a todos sus seres queridos, un abrazo de solidaridad y respeto. Honor y gloria al capitán Julián Ernesto Guevara Castro, que su memoria nunca sea encadenada al olvido. #JuliánGuevara #NuncaOlvidar #VíctimasDelSecuestro #PolicíaNacional #Mitú #Vaupés #MemoriaHistórica #Colombia Reforzar la precisión de las fechas Reducir repeticiones y frases emotivas Separar hechos y reflexión periodística

Compartir esta noticia

Facebook X

Siguenos en nuestras Redes